“20 mandamientos para democratizar el sindicato en la mundialización”

1.- No sustituirás derechos por actos de caridad. Mientras la caridad es voluntaria y solo dignifica a quien la entrega, los derechos forman parte de un logro social que los hace obligatorios, otorgando dignidad a quien los disfruta. En tiempos de integrismo religioso cristiano en Occidente, acompañados del desmantelamiento del contrato social, la caridad debilita al derecho, justifica a los poderosos y disciplina a los trabajadores.

2.- Exigirás el alivio de la deuda externa, pues su pago, además de inmoral por haberse ya realizado varias veces y tratarse de una deuda contraída por gobernantes irresponsables, impide el desarrollo económico y se trasforma en deuda social en el continente latinoamericano.

3.- Reclamarás un acceso justo a los mercados mundiales, especialmente agrícolas, pues es ahí donde reside buena parte del atraso económico de las sociedades empobrecidas.

4.- Apremiarás el libre y urgente acceso a los fármacos necesarios para paliar las enfermedades que asolan a los países empobrecidos y que frenan su desarrollo.

5.- A la petición de “pensar global, actuar local” añadirás “pensar local, actuar global”. De esta manera, harás parte a los trabajadores y sindicatos de otros países de tus reivindicaciones por la universalización del trabajo, de los derechos sociales y la transferencia de tecnología. La globalización de las resistencias deberá formar parte de la estrategia de los sindicatos en cualquier lugar del mundo.

6.- Impulsarás integraciones regionales que vayan más allá de la creación de amplios mercados, dotando a la nueva construcción de un contenido político que equipare entre los países integrantes los máximos derechos de ciudadanía existentes.

7.- Incorporarás la sustentabilidad y el respeto al medio ambiente como un elemento esencial de los derechos laborales, entendiendo que el deterioro ecológico es uno de los rasgos más terribles y duraderos del empobrecimiento tanto de los trabajadores de hoy como de las futuras generaciones.

8.- Reformarás las instituciones mundiales multilaterales democratizándolas, de manera que se revierta su actual condición de consejos de administración donde se defienden los intereses conjuntos de las élites globales.

9.- Conjuntarás tus esfuerzos con los de los movimientos sociales, entendiendo que el conjunto de las reivindicaciones que reclaman los movimientos construyen el mapa de la emancipación social en la cual también esta implicado el movimiento sindical.

10.- Pondrás en marcha una labor de traducción, de manera que las luchas sindicales sean entendidas por todos los movimientos sociales. Al tiempo, ayudarás, apoyándote en tu mayor capacidad estructural, a que los movimientos sociales activen igualmente esa necesidad de traducción de su parcela para que el hilo rojo que atraviesa a todos los movimientos sociales sea entendido en cada una de sus partes.

11.- Utilizarás tu fuerza como ciudadano-consumidor para democratizar la oferta de bienes y servicios tanto públicos como privados y para reclamar el cumplimiento de los derechos sociales. En el ámbito privado, la presión tendrá lugar reduciéndose las ventas de las empresas con comportamientos antisociales. En el ámbito público, reforzándose la idea de ciudadano frente a la de cliente que particulariza la relación de las personas con la administración.


12.- Reinventarás una nueva forma de nacionalismo solidario que construya cemento social y evite los ataques de los grupos compactos que se benefician de la porosidad de las fronteras en la mundializaciòn. La nueva conciencia comunitaria, apoyada en una idea de nación solidaria, reinventara la polis y, por tanto, la política que la mundializaciòn ha debilitado con los ataques al Estado nacional.


13.- Recuperarás de tu pasado la memoria de las luchas que construyeron caminos democratizadores. Al igual que las luchas de hoy son los derechos de mañana, las luchas de ayer son los derechos de hoy. En el recuerdo de esas luchas emancipadoras se encontrarán razones y ejemplos para alimentar las emancipaciones que deben impulsarse en cada presente.


14.- Reclamarás en la sociedad un fuerte comportamiento democrático y pondrás en marcha dentro del sindicato las mismas exigencias que reclamas en el ámbito social. De esta manera, el sindicato será un ejemplo del imperio del la ley ( las normas se aplican de manera idéntica a todos los miembros del sindicato, desde la secretaría general al más reciente afiliado); de la separación entre los privado y lo público ( que evitan uso particular de fondos que son colectivos y que ponen freno al caudillismo y al clientelismo); y de la rendición de cuentas horizontal ( no vertical, ligada a los procesos electorales, sino realizada día a día por todos los miembros de la colectividad. El acceso democrático a la información y, por tanto, a los medios de comunicación, es un requisito de este impulso ciudadano). La reclamación de democracia en la sociedad por parte de los sindicatos no será creíble si no se aplica dentro de sus propias estructuras.


15.- Integrarás la labor sindical dentro de Federaciones y Confederaciones donde será posible desarrollar un trabajo político imposibilitado desde estructuras individuales incluso cuando se goza de posiciones de fuerza. No confundirás la tarea de defensa política de los trabajadores realizada desde el sindicato con las tareas propias de un partido político, por mucho que la crisis de las formaciones políticas de izquierda invite a dar este salto. El lugar del Sindicato es diferente del lugar del partido y la cohesión que se posee como sindicato puede debilitarse cuando se articula como formación que concurre a unas elecciones en competición con otras fuerzas.


16.- No confundirás los argumentos técnicos con los argumentos políticos. Para ello, te dotarás de cualificación técnica de clarificación ideológica, pudiendo identificar la condición política, enmascarada técnicamente, de los discursos privatizadores, desreguladores y flexibilizadotes. Desenmascararás la falsedad de los tres argumentos recurrentes del pensamiento conservador y reaccionario para frenar los cambios: no se puede hacer nada; se van a empeorar las cosas; se van a poner en peligro otros logros. El repaso histórico demuestra la mentira de estos argumentos. En última instancia, cuando la inteligencia se vea paralizada por la hegemonía del pensamiento único, aplicar el ““no sabia que era imposible, fue y lo hizo” como motor de las trasformaciones. Se trata de recordar la propuesta gramsciana “Frente al pesimismo de la Inteligencia, el optimismo de la voluntad”.


17.- Convertirás al sindicato en poeta, con la capacidad de reinventar los conceptos que explican la explotación y la lucha por la dignidad, haciéndose además un esfuerzo extra para recrear con nuevas palabras los viejos problemas de manera que se permita la incorporación de las nuevas generaciones a una pelea que se les hace vieja y rancia por el mero lenguaje. Para ello, dotarás a las estructuras sindicales de poderosos gabinetes de estudios que contrarresten los esfuerzos redenominadores de los tanques de pensamiento conservadores, que terminan convirtiendo a los muertos en daños colaterales y a la corrupción en reasignación particular de partidas presupuestarias, al tiempo que exige a los sindicatos hacer propio el de la competitividad, la flexibilidad y el ajuste.


18.- Recuperarás el lugar en la sociedad civil que abandonaron los sindicatos cuando pasaron a ser parte del Estado. Para ello, te marcarás la misión de remoralizar al Estado, convirtiéndolo en eficiente garante de los intereses colectivos e impulsor de los derechos sociales. Al tiempo, devolverás al mercado al lugar de mero instrumento al servicio de la comunidad que le corresponde en una sociedad democrática.


19.- Pondrás en el corazón de tu esencia sindical la lucha contra las desigualdades de clase, de raza y de género, ayudando a terminar con la prehistoria del género humano. Al tiempo, incorporarás todas aquellas reclamaciones sociales que tengan como principio la defensa de un derecho o de una diferencia que creen igualdad o eviten la perdida de identidad, siempre dentro de un compromiso dialogado con la felicidad colectiva.


20.- Sabrás y harás saber que participar, ese trabajar de más, constituye una de las más hermosas obligaciones sociales; en concreto, la obligación de devolver parte de lo que la sociedad nos entrega y que es la que nos hace humanos.

¿Cómo puede ser que el mandatario pueda tener poder sobre quien
le da poder? (…) Los individuos en estado aislado, silenciosos, sin
palabra, que no tienen la capacidad ni el poder de hacerse escuchar,
de hacerse oír, son colocados ante la alternativa de callarse o de ser
hablados (…) para acceder a la existencia colectiva, no hay otro
camino
que pasar por el portavoz.